El ajedrez es considerado un deporte mental, ya que trasciende al propio juego. Incluso hay quien lo eleva a la categoría de arte y ciencia. Además, es divertido, saludable y puede practicarlo personas de todas las edades. Nunca es tarde para aprender a jugar, sobre todo por los numerosos beneficios que aporta.
El ajedrez exige una gran concentración, mejora el nivel de atención de quien lo practica. También potencia la capacidad de enfrentarse a diferentes situaciones y la habilidad para resolver problemas, gracias al diseño de movimientos y estrategias. Además, como los jugadores deben tomar decisiones de manera rápida bajo presión, se desarrolla un pensamiento creativo y original.
Este deporte también enseña a planificar y anticiparse a los movimientos del contrincante, al mismo tiempo que potencia el autocontrol y el buen juicio. Asimismo, mover las piezas por el tablero es una buena terapia motora y favorece la coordinación entre movimiento pensado y realizado.
Sin olvidar los valores positivos que transmite el ajedrez: la lucha y el espíritu de superación, la autoestima, el respeto al rival o aceptar el resultado de la partida con deportividad.